COVID Y PANDEMIAS

Animales sacrificados antes, durante y después de la pandemia

Mónica B. Cragnolini

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Se podría decir que el modo de “ser humano” se funda, define y articula sobre el sacrificio de los animales. Abraham lleva a su hijo Isaac al monte Moriah, obedeciendo el llamado de Yaveh que pide su sacrificio, pero en el momento de levantar la cuchilla un ángel detiene con un grito su mano, y aparece un carnero para ser sacrificado.[1] Tal vez no hay imagen más representativa del mundo humano frente al mundo animal: el existente humano es quien puede sacrificar al animal sin culpa.

Hora a hora millones de animales son sacrificados para ingesta y otras “necesidades” humanas. Pareciera que no existe otro modo de satisfacer dichas necesidades si no es con el sacrificio animal, sacrificio que implica no sólo ese momento de levantar la cuchilla para la matanza del animal, sino que supone todo un proceso de administración de la vida de los animales.

 

 

Sacrificio por presunto contagio a humanos: el “minkgate”

 

Iniciada la pandemia, diferentes especies animales sufrieron la condena de ser animales, lo que es casi sinónimo, para buena parte de la humanidad, de “listo para ser sacrificado”. En noviembre de 2020, en Dinamarca se produjo el así llamado “minkgate”, que supuso el sacrificio de cerca de 17 millones de visones.[2] En este país existen más de mil granjas dedicadas a la cría de visones para peletería: sus condiciones de vida  implican el habitar en jaulas en las que no pueden cavar, estirar las piernas, o realizar alguna actividad de las que podrían desarrollar en libertad, y la matanza se realiza con gas, para que la piel permanezca intacta para ser utilizada  en vestimenta.[3]

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, anunció la muerte de “todos” los visones existentes en granjas danesas, por la “sospecha” de que  una mutación relacionada con estos animales  debilitaría la posibilidad de generación de anticuerpos humanos.[4]¿De cuántos casos se hablaba en ese momento? Cinco casos en granjas, y  17 millones de animales sacrificados “por las dudas”. La Organización Mundial de la Salud informó en diciembre de 2020 sobre la variante “cluster 5”, detectada en 12 humanos. [5] Los visones fueron enterrados en fosas comunes, pero dieron lugar a más noticias periodísticas, con la denominación de “visones zombies”, ya que muchos emergieron de esas fosas, posiblemente por el gas con el que fueron asesinados.[6] Y entonces, el gobierno danés pensó en desenterrarlos, también por las protestas de los vecinos de las zonas de las fosas comunes, temerosos de la posible contaminación de las aguas.[7] Finalmente, en mayo de 2021 el gobierno debió desenterrarlos e incinerarlos.[8]

Los visones del minkgate danés representaron hasta el paroxismo la escena del sacrificio animal sobre el que se sostiene nuestro modo de ser “humanos”: condenados a una vida de sufrimiento, padecieron una matanza masiva con gas por su sola condición de especie, fueron enterrados en fosas comunes, y la aparición de sus cadáveres llevó a su incineración. Re-sacrificados más de una vez por una presunción de contagio, sacrificio iterado de la vida a la que estaban destinados, ensañamiento con sus cadáveres reaparecidos: que no quede nada de ellos, de los mismos que estaban destinados a servir, ya muertos,  de motivo de exhibición de status social por parte de los humanos que utilizan sus pieles.

 

Los hamsters en Hong Kong

En enero de 2022, nuevo sacrificio masivo de animales vinculado con el coronavirus: matanza de hamsters en Hong Kong.[9] La situación es similar, desde el punto de vista del “número de evidencias”,  al caso de Dinamarca: cinco animales infectados, lo que llevó al gobierno a solicitar a quienes convivieran con hamsters, conejillos de indias y chinchillas, que los llevaran a un organismo público para ser sacrificados. [10] Aun con poca “evidencia científica” de contagio entre humanos y animales, los animales se consideraban “sacrificables”.[11] Un preprint de Hui-Ling Yen en The Lancet [12] solo testimonia quince hámsters sirios infectados en la tienda y almacén de mascotas de Hong Kong, y dos trasmisiones de hamsters a humanos. En total, se ejecutaron cerca de dos mil animales.

La Academia Nacional de Medicina de Francia ha publicado en abril de este año [13] un comunicado (“Reservorio animal de SARS-CoV-2: ¿una amenaza para el hombre ?”) en el que señala que ha observado “el riesgo de zoonosis” desde el inicio de la pandemia. Es decir, la observación se refiere a la posibilidad de que animales de producción, de compañía y salvajes puedan infectarse de covid, y eventualmente puedan convertirse en agentes de trasmisión a humanos. Y la nota indica todos los “nuevos reservorios” de covid: ciervos de Virginia, mustélidos en Europa, y en Francia específicamente se mencionan al perro mapache, el zorro rojo, y el visón de América. Y se recuerda que probablemente el origen de la pandemia se halle en una enfermedad zoonótica, a partir del contagio de los murciélagos.

El sistema de información zoosanitaria indica los brotes de enfermedades zoonóticas minuto a minuto:[14] en abril de este año 2022 la H5N1 (influenza aviar de alta patogenicidad) aparece en varios países como recurrencia de una enfermedad erradicada[15], asimismo la peste porcina africana, la Brucella melitensis y otras. Enfermedades que se vinculan con el tipo de vida a que se ven sometidos los animales de producción.

Como sabemos, se sacrifican aves introduciéndolas en agua electrocutada por gripe aviar, y existen otros tantos métodos cruentos para las diferentes especies animales. Los sacrificios masivos de animales “posiblemente contagiados” no son nuevos: en 1997 se sacrificaron dos millones de cerdos en los Países Bajos por fiebre porcina; la enfermedad de la vaca loca (encefalopatía espongiforme bovina)[16] sacrificó a varios millones de vacas desde su aparición en Gran Bretaña en la década del 80; se sacrifica “por precaución” ante un brote de la fiebre aftosa.

Se sacrifica, se sacrifica y se sacrifica a animales que ya llevan una vida “sacrificable” independientemente de las posibles enfermedades que contraigan: animales que nacieron sólo para ser asesinados para satisfacer necesidades humanas.

 

 

Las recomendaciones de las organizaciones internacionales y el cambio climático

Como consecuencia del minkgate, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura),  la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) presentaron en enero de 2021 un informe  de “Evaluación de riesgo GLEWS+ en animales usados para peletería”[17]. El mecanismo GLEWS+ RA remite al sistema mundial de alerta anticipada de las organizaciones FAO-OIE-OMS para nuevas amenazas y riesgos para la salud entre los seres humanos, los animales y los ecosistemas. La  evaluación de riesgo se basó en información de treinta y seis países de África, Asia, Europa, América del Sur y del Norte, en granjas de  animales de las familias Mustelidae, Leporidae y Canidae, organizadas para comerciar con sus pieles. El informe aclara que en algunas granjas de visones afectadas se observaron signos clínicos en los animales, pero que en la mayor parte de los casos el elemento que se utilizó como signo de evidencia de la circulación del virus fue una tasa de mortalidad mayor de los animales (en rigor, se indica “ligeramente superior al valor de referencia”).Y si bien se admiten casos de trasmisión de los visones a los humanos, el desarrollo clínico de la enfermedad en esos casos humanos parece haber sido similar a los de las personas infectadas por variantes no relacionadas con el visón. El informe se completa con el señalamiento de un riesgo alto en Europa, y con una serie de medidas para evitar los contagios. Sin embargo, nada se dice acerca del hacinamiento que sufren estos animales, si bien se reconoce que esa es una de las causas de mayor transmisibilidad. Cuando aparecieron los primeros casos de COVID-19, se reconoció rápidamente la relevancia de los lugares de hacinamiento (asilos, barrios en condición de vulnerabilidad, nosocomios psiquiátricos, etc.) para la difusión de la enfermedad, y la necesidad del “aislamiento”. Está tan naturalizado que los animales de producción deben estar hacinados, simplemente por el hecho de ser animales, que ni una palabra se considera necesario decir acerca de la vida que llevan. Más bien, el informe se preocupa por las medidas de bioseguridad en las granjas, por los humanos que trabajan en ellas, y por los perjuicios económicos que la situación implica. Cierto es que de “algunos animales” se preocupa: de los animales salvajes que podrían infectarse a partir de la huida (que parece bastante común) de los animales encerrados, por ello recomienda especial cuidado en tapar grietas y agujeros por donde podrían escapar los animales de producción.

En nuestro país, Argentina, se redactó un informe sobre el manejo de fauna silvestre ante el covid 19, en marzo de 2021,[18] alertando sobre el peligro de trasmisiones de humanos a animales silvestres, con la consiguiente posibilidad de pérdida de biodiversidad. El 7 de marzo de 2022[19]  varias organizaciones (FAO, OIE, etc.) emitieron una declaración conjunta alertando también sobre el peligro de extender nuestras enfermedades a los animales silvestres.

Mientras tanto, las  sequías provocadas por el cambio climático y la mano del hombre generan grandes incendios. El fuego que arrasa campos se lleva consigo a montones de animales: los que mueren quemados, los que se desorientan por el fuego, los que resisten el fuego pero luego no encuentran agua, los animales de producción que mueren entre las cercas y los alambres del campo, miles y miles de animales sacrificados.

El fuego que quema los campos se vincula siempre con la mano humana: sea de manera directa, por ser un incendio intencional (por razones del mundo del mercado), sea de manera indirecta, por el cambio climático (que también obedece a razones del mundo del mercado). En el mundo del mercado, el gran modelo de producción capitalista administrador de vidas es la producción intensiva de animales y los agronegocios en manos de megamultinacionales. En esos modelos de “tratamiento” de los animales de producción, la vida de los animales se halla reducida a mercancía desechable, sacrificable de por sí, y sacrificable, además, ante la menor duda de contagio.  Los informes indicados que se preocupan por la pérdida de biodiversidad en los animales “salvajes” por posibles trasmisiones de covid-19 de humanos a animales soslayan que se ha generado un círculo sacrificial del que es muy difícil salir: nosotros, los existentes humanos, nos hemos enfermado por el modo en que hemos tratado a los animales de producción intensiva (el círculo deforestación-expulsión de especies reservorios de virus, erosión de los suelos, alimentación y hacinamiento de animales, etc.).[20] Mientras tanto, a los mismos animales que condenamos a una vida de maltrato en las granjas de producción intensiva, los consideramos “sospechosos” de contagio.

Si, como creo, es la condición sacrificial del animal (y de los humanos animalizados) la que permite este modo de “ser humanos” sobre el que nos hemos erigido (prepotentes, avasallantes sin la menor culpa con respecto a aquello a lo que condenamos a  las otras formas de vida), ninguna posibilidad de respeto a la comunidad de lo viviente será posible en tanto nos sigamos vanagloriando de nuestro modo mezquino de diferenciar tipos de vida más valiosas que otras.

Durante la pandemia, al mismo tiempo que se masacraba masivamente a animales considerados posibles focos de contagio, se fomentó, para evitar la soledad de los humanos confinados, la presencia en los hogares de animales de compañía. Tal vez por ello se generó un movimiento de rebeldía de  quienes compartían su vida con hámsters en Hong Kong, y solo voces animalistas protestaron por la matanza de visones. Eso marca nuevamente la distinción que hacemos entre vidas animales sacrificables, no singularizadas, y vidas animales que merecen vivir.[21]  En el parágrafo 286 de Aurora, Nietzsche señala, refiriéndose a los animales de compañía: “¡Hay algo más repugnante que el sentimentalismo para con las plantas y los animales por parte de una criatura que desde un principio ha vivido y causado estragos entre ellos como si fuera su más furioso enemigo, y que al final acaba pretendiendo de sus víctimas debilitadas y mutiladas aun sentimientos de ternura! Ante esa clase de ≪naturaleza≫, y si pretende ser un ser pensante, al hombre le conviene sobre todo seriedad”.[22]

Nuestra “seriedad”, como preocupados por el tema  animal, debería consistir en comprender esto que Nietzsche señala: es necesario asumir que somos quienes desde un principio nos hemos vinculado con el mundo animal como “enemigos” (la “guerra contra el animal”) en la medida del maltrato que les hemos proporcionado a dichas formas de vida, y que la responsabilidad sólo se disimula cuando se pretende ser “amable y tierno” con otras formas de vida (como los animales de compañía).

 

 

[1] Génesis 22, 1-14.

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55130946, acceso nov. 2020.

[3] En este video de la televisión suiza, la dueña de una granja justifica el tamaño ínfimo de las jaulas indicando que se hizo la prueba de jaulas más amplia, y no aumentó en nada el “bienestar” de los animales. “De la jaula al abrigo: la vida de los visones”, en https://youtu.be/tFaDAQIGN9s. Se necesitan cerca de 60 visones para un abrigo.

[4] https://www.eldiario.es/internacional/dinamarca-anuncia-el-sacrificio-de-millones-de-visones-de-granja-infectados-por-una-mutacion-del-coronavirus_1_6389788.html, acceso 18/04/2021

[5] https://www.who.int/es/emergencies/disease-outbreak-news/item/2020-DON301, acceso 19/04/22

[6] https://www.reuters.com/article/salud-coronavirus-dinamarca-visones-idESKBN2871UQ, acceso acceso 18/04/2022

[7] https://cnnespanol.cnn.com/video/dinamarca-desentierro-visiones-crisis-pandemia-covid-19-coronavirus-contagio-cepa-mutante-requena-panorama-cnne/acceso acceso 18/04/2022

[8] https://es.euronews.com/2021/05/08/dinamarca-debe-incinerar-los-visones-que-habia-sacrificado-por-la-covid-porque-emergen-de-, acceso 19/08/2021

[9] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60034744

[10] https://elpais.com/sociedad/2022-01-20/hong-kong-sacrificara-2000-hamsteres-y-otras-mascotas-por-miedo-al-contagio-de-coronavirus-a-humanos.html

[11] https://www.dw.com/es/decisi%C3%B3n-de-sacrificar-miles-de-mascotas-en-hong-kong-causa-indignaci%C3%B3n/a-60501850

[12] “Transmission of SARS-CoV-2 (Variant Delta) from Pet Hamsters to Humans and Onward Human Propagation of the Adapted Strain: A Case Study”, en https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4017393

[13] https://www.academie-medecine.fr/wp-content/uploads/2022/04/Communique-Risque-RV-animal-SARS-CoV-2-final.pdf

[14] https://wahis.oie.int/#/events, acceso 22/04/2022.

[15] https://wahis.oie.int/#/home, acceso 22/04/2022.

[16] La enfermedad de la “vaca loca” se vincula con la alimentación cárnica que se les provee a estos animales herbívoros. Véase informe de la FAO: https://youtu.be/2MXmJ7tI-E4.

[17] Ver en https://www.oie.int/app/uploads/2021/12/fur-french.pdf, en español: https://www.fao.org/3/cb3368es/cb3368es.pdf, acceso 17/04/2022

[18] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/202103_fauna_silvestre_covid-19.pdf, acceso 17/04/2022

[19] Declaración conjunta sobre la priorización de la vigilancia de ‎la infección por SARS-CoV-2 en la fauna silvestre y la ‎prevención de la formación de reservorios animales , por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ‎la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud ‎‎(OMS)‎, https://www.who.int/es/news/item/07-03-2022-joint-statement-on-the-prioritization-of-monitoring-sars-cov-2-infection-in-wildlife-and-preventing-the-formation-of-animal-reservoirs, acceso 17/04/2022

[20] Véase en el número anterior de Animula la caracterización más completa de este circuito infernal: https://www.animula.com.ar/carne-animales-produccion-covid

[21] No entro aquí en la discusión de lo que significa la vida de las así llamadas “mascotas” en su “humanización”, lo que supone también sacrificabilidad, sino que me interesa básicamente indicar la distinción o naturalización del lugar que le asignamos  a cada forma de vida.

[22] F. Nietzsche, Obras completas, edición a cargo de S. Sánchez Meca, Volumen III, Madrid, Tecnos, 2014, p. 626 (traducción de Jaime Aspiunza).

Junio 2022  |   Categoría: Artículo