COVID Y PANDEMIAS

Sistemas globalizados de producción de alimentos, desigualdad estructural y COVID-19 [1]

Rob Wallace

 

Muchas gracias. Es un placer estar aquí, a pesar de las circunstancias.

Comencemos con el estado actual de la pandemia. Hoy el mapa global formulado por el equipo de la Universidad Johns Hopkins nos muestra dos millones de casos confirmados de covid-19 en todo el mundo, con 128.000 muertos (Coronavirus Resource Center, 2020).[2] Dados los casos considerados sospechosos en los conteos realizados por algunos países, este número confirmado de positivos probablemente debería ser cinco o diez veces mayor.[3] De esta manera, en la peor de las hipótesis, hasta el momento se han infectado cerca de veinte millones de personas, algunas de forma más crítica que otras. En el peor de los casos, con testeos irregulares en todo el mundo y en algunas áreas con la capacidad médica al borde del colapso, es probable que también esté subestimado el número de muertos[4].

Más de una cuarta parte de los casos confirmados se encuentran en los Estados Unidos, con grandes brotes también en Europa y en Medio Oriente. El sur global ya se enfrenta a la pendiente de su curva epidemiológica, en un contexto de capacidad de salud pública comparativamente menor, con una infraestructura de viviendas deficiente para garantizar un aislamiento seguro y una gama mayor de comorbilidades subyacentes— es decir, otras condiciones de salud que pueden complicar una infección por covid-19.[5] Al igual que con la epidemia del VIH, en las áreas más pobres del norte y del sur del mundo, otros problemas— como el acceso insuficiente a la alimentación— pueden resultar más urgentes con respecto a lo que algunos pacientes han informado como una pasajera falta de aire.[6]

Dicho esto, la covid-19 no se parece a nada de lo que estamos acostumbrados. Vemos el surgimiento de algunas inversiones reveladoras. Gran Bretaña está aceptando envíos de máscaras desde Vietnam.[7] Cuba envió médicos a Italia, que es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar de Occidente.[8] Y Senegal entrega los resultados de los testeos de la covid-19 en cuatro horas, mientras que en los Estados Unidos estos resultados, cuando las pruebas están disponibles, pueden demorar hasta diez días[9].

Estos indicadores aparecen durante lo que los teóricos de los sistemas mundiales describen como un gran cambio en los ciclos predominantes de la acumulación del capital, que, en buena medida, han estructurado el orden mundial durante los últimos quinientos años.[10] Por lo tanto, la pandemia actúa como una marca de esta inversión, al tiempo que se hace presente de una manera abruptamente impactante.

Estados Unidos, al final de su ciclo de acumulación, convirtiendo el capital en dinero para los más ricos— es decir, saqueando a la población—, ya no invierte (con la excepción del presupuesto militar) en la infraestructura del imperio global. En este sentido, el poder estadounidense, hasta la emergencia de este brote, se encontraba en apuros para sanear las pandemias promovidas por el capital mundial.[11]

Estados Unidos se ha encargado de mantener el sistema global en el mismo camino de desarrollo, a pesar de la destrucción completamente insostenible (y atroz) de la tierra y de los pueblos impuesta por este camino. Así, la interrupción del financiamiento de la Organización Mundial de la Salud anunciada por Estados Unidos no es un ejercicio de poder imperial.[12] Es una bandera blanca, una capitulación.

A nivel nacional, las fallas de los Estados Unidos para responder al brote no son solo escollos de la administración de Donald Trump, sino que han sido programadas durante décadas, ya que los bienes comunes del sector de la salud pública fueron, al mismo tiempo, abandonados y vendidos.[13] Un país encapsulado por una epidemiología individualizada y, a la vez, con camas y equipos de hospital insuficientes, incluso en condiciones normales, es, por definición, incapaz de reunir los recursos necesarios para tratar las enfermedades, como lo requiere un brote de Covid-19.

De hecho, muchos de los neoyorquinos a los que se les ha negado el acceso a las camas de cuidados intensivos, obligados a permanecer sentados con la respiración agitada en sus sofás, tienen más en común con un habitante del África Occidental infectado con el ébola, siendo tratado por un sistema de salud estructuralmente comprometido, que con otro neoyorquino lo suficientemente rico como para pagar la atención médica a pedido.[14] Cerca de 2.000 neoyorquinos fueron encontrados muertos en sus hogares durante los primeros ocho días de abril.[15]

Las áreas rurales de los Estados Unidos también están comenzando a sentir el impacto de la pandemia.[16] El condado de Louisa, en el estado de Iowa, sede de una fábrica procesadora de carne de la compañía Tyson, en cuyas instalaciones se ha diseminado la covid-19, alberga más casos per cápita que el estado de Nueva York.[17] El condado, habitado por once mil personas, no tiene hospitales ni médicos locales. Si se desea ir allí, hay que llevar la copia del manual Where there is no doctor [Donde no hay doctor].

China, por otro lado, está en el apogeo de su ciclo de acumulación.[18] Invirtió en la construcción de la infraestructura— y eso incluye la salud pública universal— necesaria para convertir el dinero en capital (y poder imperial). Esta transición (de Estados Unidos a China) no justifica los problemas de salud pública de China ni la absuelve de los mismos— como la producción de las condiciones para el surgimiento de la covid-19, como veremos más adelante.[19] Pero cabe señalar que el estímulo estructural en China es diferente. Al principio, el país pudo erradicar la covid-19 de Hubei, la provincia de origen, mediante el envío de cuarenta mil profesionales de la salud de otras provincias, testeos integrales y rastreo de contactos[20]. Además, China ha donado millones de dólares a sus socios comerciales en África para luchar contra la covid-19.[21]

Además del contraste entre los dos gigantes, vale la pena comentar por qué algunos países escaparon a las peores consecuencias del brote. Aquí hay una cuestión de geografía. ¿Qué tan cerca se está de un epicentro? Sudamérica y África vieron demorado el ingreso del virus debido a su distancia geográfica de China. Pero incluso países vecinos escaparon de lo peor. Puede ayudar si el gobierno prepara al país durante las alertas iniciales y concibe los bienes comunes como responsabilidad gubernamental. ¡Qué concepto!

Taiwán, por ejemplo, testea a las personas en el aeropuerto para detectar la covid-19, desinfecta el equipaje, lleva a cada persona por separado a su destino en un taxi proporcionado por el gobierno y le ofrece una aplicación telefónica que le indica dónde puede comprar barbijos en el área en que estará, y otra aplicación, bastante inquietante, que señala las infecciones locales y el historial de casos.[22]

Islandia se ha tomado muy en serio los testeos para su población y aísla los casos positivos.[23] Utiliza detectives para rastrear infecciones por contacto. También se aísla a quienes han tenido contacto con un caso positivo, por lo que si alguna de estas personas estuviera contagiada será puesta en cuarentena. El resto del país sigue con su vida, caminando libremente fuera de sus casas, sin máscaras.

Vietnam brinda atención médica integral a casi toda su población y, al contrario, por ejemplo, del condado de Louisa en Iowa, tiene médicos y enfermeros en todas las comunidades.[24] Junto con los protocolos típicos de la frontera, como hace China, si se detecta un caso, edificios enteros se ponen en cuarentena, pero todos pueden recibir tres comidas al día por una pequeña tarifa. Los edificios residenciales, en todas las entradas, tienen estaciones de desinfección para el cuerpo entero.[25] Se han utilizado hoteles vacíos como estaciones de cuarentena con atención médica. Todo el mundo usa máscaras. Y a diferencia de Estados Unidos, donde el gobierno federal desencadenó una guerra comercial en el mercado negro para comprar respiradores, ningún informe, o muy pocos, hay en Vietnam sobre manipulación de precios, consumidores en pánico o acumuladores compulsivos.[26]

Es decir, todos los países atravesarán un momento difícil, dado que la economía global ya se proyectaba hacia la recesión incluso antes de que comience el brote.[27] Las enfermedades y los déficits interactúan. Los países más afectados por la pandemia estarán más hundidos en el agujero fiscal cuando las consecuencias económicas se afiancen. En un esfuerzo por conciliar el brote y la economía, nos enfrentamos con el sombrío cálculo del capital que intenta empujar las dos crisis, de su propia creación, sobre las poblaciones indígenas y los trabajadores más pobres del mundo. Brasil, bajo el gobierno de Jair Bolsonaro, incluso antes de los incendios en la Amazonia,[28] es lo primero que me viene a la mente.[29] Pero en Estados Unidos las cosas no son tan diferentes: el gobierno ha propuesto reducir los ya criminales salarios de los trabajadores rurales inmigrantes para brindar un “alivio” a las empresas agrícolas.[30]

La serie de ciclos de acumulación —los saqueos de Estados Unidos y la escalada de China— impactó en los orígenes mismos de la covid-19. Durante los últimos cuarenta años, China ha optado por cambios masivos en el uso del suelo y en la migración para alimentar y remunerar internamente a su población.[31] Tales cambios han tenido un impacto considerable al disociar (y reconectar) las ecologías tradicionales en nuevas configuraciones, con profundos impactos en la economía y la epidemiología. Nos enfrentamos con la liberalización pos-económica y con el surgimiento de varias cepas de nuevas influenza, entre las que se encuentran la h5n1, la h6n1, la h7n9 y la h9n2, así como el Sars-CoV-1 y, más recientemente, una explosión de fiebre porcina africana que mató a la mitad de los cerdos de China en 2019.[32]

Los orígenes locales de la covid-19 son objeto de controversias, pero la genética del virus Sars-CoV-2 muestra que es un reordenamiento de un coronavirus de murciélago con una cepa de pangolín que luego se sintonizó con el sistema inmunológico humano, durante o poco antes del brote de Wuhan.[33] Sin embargo, la agricultura claramente tuvo un papel que desempeñar en este proceso, incluso si el mercado central de Wuhan no lo tuviera. De alguna manera, el virus emergió de uno de los muchos coronavirus que circulan en una variedad de especies de murciélagos en el centro de China con dirección a Wuhan.[34] Afirmar que la agricultura no ha tenido ningún impacto— como China ha señalado en su posición oficial, o, lo que es aún más absurdo, que el virus ni siquiera se originó en China, podría situar a quienes prefieren negar el papel de los agronegocios en todo esto en una posición bastante frágil.[35] ¿Cómo explicar el cambio de murciélagos a pangolines y, quizás, a otras especies intermedias, como de cerdos a humanos, sin mencionar la agricultura (o la tala o la minería)? La firma genética del virus no apunta a un accidente de laboratorio.[36]

Muy probablemente, un circuito regional de producción en expansión maniobró el sector de alimentos silvestres, cada vez más formalizado, y la producción industrial de animales hacia el interior del país, donde ambos sectores encontraron reservorios de murciélagos.[37] Los círculos periurbanos de extensión y densidad poblacional crecientes aumentan la interfaz (y la propagación) entre poblaciones de animales silvestres y humanos en las áreas rurales recientemente urbanizadas.[38] Estas nuevas geografías también reducen el tipo de complejidad ambiental con la que los bosques pueden interrumpir la transmisión de virus mortales—, esa función que gustaríamos de ver desempeñando a los bosques.[39]

Este circuito regional de producción— desde los bosques periurbanos hasta las ciudades, probable origen de la covid-19— se reproduce en todo el mundo.[40] Dicho marco nos brinda una estructura más amplia para analizar los brotes en casi todos los lugares, no solo en China. Sars-CoV-1 y Sars-CoV-2, ébola, zika, fiebre amarilla, peste porcina africana, gripe aviar y porcina, virus Nipah, fiebre Q, entre otros, así como históricamente el VIH, todos se originaron o resurgieron en algún lugar a lo largo de estos circuitos de producción en expansión. Ya sea en el bosque, ya sea alrededor del nuevo continuo periurbano, ya sea en las granjas industriales, ya sea en las fábricas de procesamiento cercanas a las ciudades o dentro de las mismas. Muchas de estas nuevas ecologías son producto de la imposición imperialista o neoliberal.[41] Claramente, las enfermedades infecciosas no se refieren solo al virus en sí, sino también al contexto del que surgen.

Mirando hacia el futuro, encontramos que los coronavirus son solo algunos de los muchos patógenos que se han desarrollado en tal contexto agroeconómico. Lo que sufrimos hoy ya está en movimiento en algún otro lugar. En diversos lugares. Como huracanes virales que se alinean a lo largo del Océano Atlántico.

¿Qué hacer entonces? Como estímulo a nuestra conversación de hoy, abordaré algunas posibilidades, aunque solo sea en forma de preguntas retóricas.

¿Estamos preparados para reconstruir las economías de las ciudades con el objetivo de permitir a los agricultores y pescadores de todo el mundo la autonomía necesaria para obtener insumos locales sin destruir la naturaleza?[42] ¿Podemos aprender de los pueblos indígenas cómo tratar un paisaje tanto en relación con su ethos como también en tanto fuente de alimento?[43]

¿Abandonaremos finalmente las ideologías coloniales? ¿Nos reintroduciremos en los ciclos de regeneración de la tierra?[44] ¿Redescubriremos nuestro sentido de individuación— quiénes somos nosotros— en grupos de personas más allá de lo que el capital y el Estado nos ofrecen, como lo estamos haciendo en esta conversación?

¿Estamos preparados para luchar y recuperar paisajes rurales, forestales y recursos hídricos locales que el agronegocio ha transformado en zonas de sacrificio para el capital global?[45] ¿Pretendemos derrotar al agronegocio como un modo de producción y oponente político, con su lobby en los gobiernos y sus campañas para exterminar a los activistas a lo largo de las fronteras neoliberales del bosque?

Creo que estos son los incendios que debemos enfrentar si queremos adoptar las estrategias ahora obvias para prevenir las pandemias.

Entre tales estrategias, debemos proteger la complejidad del bosque, que evita que patógenos mortales alineen crías de animales y huéspedes humanos para recibir el disparo único de la red global de viajes.[46] Precisamos reintroducir la diversidad de animales y plantaciones, así como reintegrar rebaños y cultivos agrícolas a escalas capaces de evitar la alta mortalidad de los patógenos. Debemos permitir que nuestros animales se reproduzcan en sus sitios, reiniciando el proceso de selección natural que permite la evolución inmunológica para rastrear patógenos en tiempo real.

En resumen, debemos adoptar muchas de las prácticas cotidianas de los pueblos indígenas y pequeños agricultores.[47] ¿Es posible redimensionarlas a las necesidades específicas de las personas y los lugares? ¿Es posible, parafraseando a los zapatistas, crearnos un mundo en el que quepan muchos mundos?[48]

 

 

 

[1] El artículo fue escrito a partir de la participación de Rob Wallace en un seminario on-line en el Transnational Institute con Moayyad Bsharat (Palestina), Arie Kurniawaty (Indonesia), Sai Sam (Myanmar) y Paula Gioia (Alemania, en colaboración con Brasil), realizado en abril de 2020. Los participantes discutieron cómo el virus Sars-CoV-2, causante de la covid-19, surgió de las mismas desigualdades estructurales que ahora se están exacerbando [N. E.].

Este trabajo constituye la segunda sección completa de la “Parte Ocho” del libro Pandemia e agronegócio: doenças infecciosas, capitalismo e ciencia, tradução Allan Rodrigo de Campos Silva, São Paulo, Elefante, 2020. Esta “Parte ocho” es un agregado exclusivo de R. Wallace a la edición en portugués de su libro Big Farms Make Big Flu: Dispatches on Influenza, Agribusiness, and the Nature of Science, New York, Monthly Review Press, 2016. Agradecemos la generosidad de Rob Wallace y de la Editorial Elefante por permitirnos realizar la traducción que aquí publicamos.

[2] Cuando este libro se envió a la gráfica en agosto de 2020, el número de casos de covid-19 en todo el mundo había aumentado a 21,7 millones, con 776,3 mil muertes, según un mapeo del Centro de Investigación de Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins en los Estados Unidos [N. E.].

[3] X. Li et al., “Influencing Factors of Express Delivery Industry on Safe Consumption of Wild Dynamic Foods”, Revista Cientifica, v. 30, n. 1, pp. 393-403, 2020; J. Zhongwei & L. Zuhong, “Modelling Covid-19 Transmission: From Data to Intervention”, The Lancet Infectious Diseases, v. 20, n. 7, pp. 757-8, 2020.

[4] J. Wu et al, “74,000 Missing Deaths: Tracking the True Toll of the Coronavirus Outbreak”, New York Times, 19 de mayo de 2020.

Disponible en: https://www.nytimes.com/interactive/2020/04/21/world/coronavirus-missingdeaths.html.

[5] D. Ndii, “Thoughts on a Pandemic, Geoeconomics and Africa’s Urban Sociology”, The Elephant, 25 de marzo de 2020; N. Kapata et al., “Is Africa Prepared for Tackling the Covid-19 (Sars-CoV-2) Epidemic. Lessons from Past Outbreaks, Ongoing Pan-African Public Health Efforts, and Implications for the Future”, International Journal of Infectious Diseases, v. 93, pp. 233-6, 2020; M. Gilbert et al., “Preparedness and Vulnerability of African Countries Against Importations of Covid-19: A Modelling Study”, The Lancet, v. 395, n. 10.227, pp. 871-7, 2020.

[6] R. Zurayk, “Pandemic and Food Security: A View from the Global South”, Journal of Agriculture, Food Systems, and Community Development, v. 9, n. 3, 2020.

[7] “Vietnamese Children Donate 20.000 Face Masks to UK After Saving Up ‘Lucky Money’”, The Independent, 24 de abril de 2020.

Disponible en: https://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/vietnamesechildren-donate-face-masks-uk-coronavirus-ppe-shortage-a9483276.html.

[8] “Cuba Has Sent 2.000 Doctors and Nurses Overseas to Fight Covid-19”, The Nation, 22 de mayo de 2020.

Disponible en: https://www.thenation.com/article/world/cuba-doctors-covid-19/.

[9] “Senegal is Reportedly Turning Coronavirus Tests Around ‘Within 4 Hours’ While Americans Might Wait a Week”, Yahoo News, 12 de marzo de 2020.

Disponible en: https://news.yahoo.com/senegal-reportedly-turningcoronavirus-tests-165224221.html “Senegal Pledges a Bed for Every Coronavirus Patient — And Their Contacts, Too”, npr, 17 de mayo de 2020.

Disponible en: https://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2020/05/17/856016429/senegal-pledges-a-bed-for-every-coronavirus-patientand-their-contacts-too

[10] G. Arrighi, The Long Twentieth Century: Money, Power and the Origins of Our Times, Londres, Verso, 2010 [1994].

[11] “Trump’s Pandemic Response Underscores the Crisis in Global Politics”, Washington Post, 16 de abril de 2020. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/world/2020/04/17/trumps-pandemic-responseunderscores-crisis-global-politics/

[12] “Defunding the who Was a Calculated Decision, Not an Impromptu Tweet”, The Conversation, 20 de abril de 2020. Disponible en: https://theconversation.com/defunding-the-who-was-a-calculated-decision-not-animpromptu-tweet-136620

[13] H. Waitzkin (Org.), Health Care under the Knife: Moving Beyond Capitalism for Our Health, New York, Monthly Review Press, 2018.

[14] R. G. Wallace & R. Wallace (Orgs.), Neoliberal Ebola: Modeling Disease Emergence from Finance to Forest and Farm, New York, Springer, 2016.

[15] “How Many People Have Actually Died from Coronavirus in New York?”, New York Times, 10 de abril de 2020. Disponible en: https://www.nytimes.com/2020/04/10/nyregion/new-york-coronavirus-deathcount.html

[16] “Covid-19’s Deadly New Surge is in Rural America as States Re-Open”, Washington Post, 24 de mayo de 2020. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/nation/2020/05/24/coronavirus-rural-americaoutbreaks/?arc404=true

[17] “Louisa County Covid-19 Rate Now Worse than New York State”, Iowa Starting Line, 13 de abril de 2020. Disponible en: https://iowastartingline.com/2020/04/13/louisa-county-covid-19-rate-now-worse-than-new-york-state/

[18] G. Arrighi, Adam Smith in Beijing: Lineages of the 21st Century, New York, Verso, 2007.

[19] J. Gulick, “The Long Twentieth Century and Barriers to China’s Hegemonic Accession”, Journal of World-Systems Research, v. 17, n. 1, pp. 4-38, 2011.

[20] “China Took at Least 12 Strict Measures to Control the Coronavirus. They Could Work for the U. S., but Would Likely be Impossible to Implement”, Business Insider, 24 de marzo de 2020.

Disponible en: https://www.businessinsider.com/chinas-coronavirus-quarantines-other-countriesarent-ready-2020-3

[21] “China in Africa is More than a Land Grab: Beijing is After Political Influence, and its Coronavirus Aid Will Count for Much”, Bloomberg, 27 de abril de 2020.

Disponible en: https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2020-04-27/china-s-coronavirus-aid-to-africa-will-build-political-support

[22] C. J. Wang; C. Y. Ng & R. H. Brook, “Response to Covid-19 in Taiwan: Big Data Analytics, New Technology, and Proactive Testing”, Jama, v. 323, n. 14, pp. 1321-42, 2020.

[23] “Iceland Employs Detective Work, Testing and Quarantine in Coronavirus Fight”, NBC News, 27 de marzo de 2020. Disponible en: https://www.nbcnews.com/news/world/iceland-employs-detective-work-testing-quarantine-coronavirus-fightn1170166.

[24] “Containing the Coronavirus (Covid-19): Lessons from Vietnam”, World Bank Blogs, 30 de abril de 2020. Disponible en: https://blogs.worldbank.org/health/containing-coronavirus-covid-19-lessons-vietnam.

[25] “Covid-19 Innovation: Vietnam’s Mobile Chambers Allow Disinfection in One Go”, VN Express, 16 de marzo de 2020. Disponible en: https://e.vnexpress.net/news/news/covid-19-innovation-vietnam-s-mobile-chambers-allow-disinfection-in-onego-4069276.html.

[26] “Vietnam: An Outlier in the Coronavirus Epidemic and HE?”, University World News, 14 de marzo de 2020. Disponible en: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20200313063615630.

[27] “It Was the Virus that Did It”, Michael Roberts Blog, 15 de marzo de 2020. Disponible en: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/03/15/it-wasthe-virus-that-did-it/.

[28] “As Bolsonaro Keeps Amazon Vows, Brazil’s Indigenous Fear ‘Ethnocide’”, New York Times, 19 de abril de 2020. Disponible: https://www.nytimes.com/2020/04/19/world/americas/bolsonaro-brazil-amazonindigenous.html.

[29] L. M. Diele-Viegas & C. F. D. Rocha, “Why releasing mining on Amazonian indigenous lands and the advance of agrobusiness is extremely harmful for the mitigation of world’s climate change?” [Comentario sobre Pereira et al., Environmental Science & Policy, v. 100, pp. 8-12, 2019] Environmental Science & Policy, v. 103, pp. 30-1, 2020.

[30] “White House Seeks to Lower Farmworker Pay to Help Agriculture Industry”, Npr News, 10 de abril de 2020. Disponible en: https://www.npr.org/2020/04/10/832076074/white-house-seeks-to-lower-farmworker-pay-to-helpagriculture-industry.

[31] R. G. Wallace et al., “Are Influenzas in Southern China Byproducts of the Region’s Globalizing Historical Present?”, in T. Giles-Vernick; S. Craddock & J. Gunn (Orgs.), Influenza and Public Health: Learning from Past Pandemics, Londres, EarthScan Press, 2010, pp. 101-44.

[32] Q. Liu; L. Cao & X-Q Zhu, “Major Emerging and Re-emerging Zoonoses in China: A Matter of Global Health and Socioeconomic Development for 1.3 Billion”, International Journal of Infectious Diseases, v. 25, pp. 65-72, 2014; T. Vergne et al., “Pig Empire Under Infectious Threat: Risk of African Swine Fever Introduction into the People’s Republic of China”, Vet Record, v. 181, n. 5, p. 117, 2017.

[33] K. G. Andersen et al., “The proximal origin of Sars-CoV-2”, Nature Medicine, v. 26, pp. 450-2, 2020; K. Xiao et al., “Isolation and Characterization of 2019-nCoV-like Coronavirus from Malayan Pangolins”, bioRxiv, 20 fev. 2020.

[34] Z. Wu et al., “Deciphering the Bat Virome Catalog to Better Understand the Ecological Diversity of Bat Viruses and the Bat Origin of Emerging Infectious Diseases”, Isme Journal, v. 10, n. 3, pp. 609-20, 2016.

[35] “South Korea Tops China for First Time”, South China Morning Post, 27 de febrero de 2020.

Disponible en: https://www.scmp.com/news/china/society/article/3052577/coronavirus-south-korea-infections-could-exceed-chinawhich.

[36] K. G. Andersen et al., “The proximal origin of Sars-CoV-2”, art. cit.

[37] “Deforestation and Monoculture Farming Spread Covid-19 and Other Diseases”, TruthOut, 12 de mayo de 2020. Disponible en: https://truthout.org/articles/deforestation-and-monoculture-farming-spread-covid-19-and-otherdiseases/

[38] H. E. Field, “Bats and Emerging Zoonoses: Henipaviruses and Sars”, Zoonoses and Public Health, v. 56, n. 6-7, pp. 278-84, 2009; A. Afelt; R. Frutos & C. Devaux, “Bats, Coronaviruses, and Deforestation: Toward the Emergence of Novel Infectious Diseases?”, Frontiers in Microbiology, n. 9, pp. 702, 2018.

[39] R. Wallace et al., Clear-Cutting Disease Control: Capital-Led Deforestation, Public Health Austerity, and Vector-Borne Infection, New York, Springer, 2018.

[40] R. Wallace et al., “Agribusiness vs. Public Health: Disease Control in Resource-Asymmetric Conflict”, HAL Archives-Ouvertes, marzo de 2020.

Disponible en: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-02513883/.

[41] R. G. Wallace & R. Wallace (Orgs.), Neoliberal Ebola: Modeling Disease Emergence from Finance to Forest and Farm, New York, Springer, 2016.

[42] Ipes-Food, From Uniformity to Diversity: A Paradigm Shift from Industrial Agriculture to Diversified Agroecological Systems, Louvain-la-Neuve, Bélgica, 2016; Breaking Away from Industrial Food and Farming Systems: Seven Case Studies of Agroecological Transition, Louvain-la-Neuve, Bélgica, 2018; M. J. Chappell, Beginning to End Hunger: Food and the Environment in Belo Horizonte, Brazil, and Beyond, Berkeley, University of California Press, 2018; P. F. Arias; T. Jonas & K. Munksgaard (Orgs.), Farming Democracy: Radically Transforming the Food System from the Ground Up, Australian Food Sovereignty Alliance, 2019; J. L. Vivero-Pol et al., Routledge Handbook of Food as a Commons, New York, Routledge, 2019; O. F Giraldo, Political Ecology of Agriculture: Agroecology and Post-Development, New York, Springer, Cham, 2019.

[43] J. Suárez-Torres et al., “Agroecology and Health: Lessons from Indigenous Populations”, Current Environmental Health Reports, n. 4, pp. 244-51, 2017; B. Pascoe, Dark Emu: Aboriginal Australia and the Birth of Agriculture, Londres, Scribe, 2018; L. Figueroa-Helland; C. Thomas & A. P. Aguilera, “Decolonizing Food Systems: Food Sovereignty, Indigenous Revitalization, and Agroecology as Counter-hegemonic Movements”, Perspectives on Global Development and Technology , v. 17, n. 1-2, pp. 173-201, 2018.

[44] E. Mandel, “Progressive Disalienation Through the Building of Socialist Society, or the Inevitable Alienation in Industrial Society?”, in E. Mandel, The Marxist Theory of Alienation, New York, Pathfinder, 1970, pp. 187-210; J. B. Foster, “Marx, Value, and Nature”, Monthly Review, v. 70, n. 3, pp. 122-36, 2018.

[45] G. Oliveira & S. Hecht, “Sacred groves, sacrifice zones and soy production: globalization, intensification and neo-nature in South America”, Journal of Peasant Studies, v. 43, n. 2, pp. 251-85, 2016; M, Edelman, M. “Hollowed out Heartland, USA: How Capital Sacrificed Communities and Paved the Way for Authoritarian Populism”, Journal of Rural Studies, 2019.

[46] R. Wallace et al., Clear-Cutting Disease Control: Capital-Led Deforestation, Public Health Austerity, and Vector-Borne Infection, New York, Springer, 2018.

[47] C. Kremen; A. Iles, & C. Bacon, “Diversified Farming Systems: An Agroecological, Systems-Based Alternative to Modern Industrial Agriculture”, Ecology and Society, v. 17, n. 4, pp. 44, 2012; M. A. Magne et al., “An Integrated Approach to Livestock Farming Systems’ Autonomy to Design and Manage Agroecological Transition at the Farm and Territorial Levels”, in J. E. Bergez; E. Audouin & O. Therond, (Orgs.), Agroecological Transitions: From Theory to Practice in Local Participatory Design, New York, Springer, Cham, 2019, pp. 45-68.

[48] F. I. M. Ortega & F. A. Zañartu Toloza, “Un mundo donde quepan muchos mundos: Neozapatismo y el ezln en México”, Revista Espacios & Memorias, n. 2. Chile, 2017; Ezln-Ccri, Sexta Declaración de la Selva Lacandona, 2005. Disponible en: http://www.elkilombo.org/wp-content/uploads/SextaDecDeLaSelva-Espanol- Booklet.pdf

Octubre 2021  |   Categoría: Artículo   |   Traducción: Gustavo Romero