Revista antiespecista desde América Latina

Animula se posiciona como una revista de análisis, crítica y denuncia de las problemáticas animales, en especial desde América Latina. Nuestro nombre remite al verso de Publio Elio Adriano (Animula, vagula, blandula) para recordar que los animales en la tradición occidental alguna vez tuvieron alma, la misma que la ciencia moderna, la industria de producción intensiva de animales y tantas otras instancias humanas, demasiado humanas, les han negado, para poder utilizarlos, maltratarlos y aprovecharlos sin sentir la menor culpa. Nos interesa sobre todo destacar que el alma se vincula con el soplo vital, y al negarles a los animales el alma, de lo que se trata es de verlos como entidades “sin vida”, para que su matanza no nos pese en la conciencia como un “asesinato”.

Partimos de la comprensión de la violencia estructural en el tratamiento de humanxs y animales, y por ello consideramos que las causas anti-especista, anti-sexista, anti-racista y anti-colonialista deben aliarse, porque mujeres, niñxs, animales, esclavxs, pueblos autóctonos, han estado en similares condiciones a lo largo de la historia, frente a aquellxs que se atribuyen y autorizan el ejercicio del poder. Esta comprensión estructural y el abordaje interseccional que ella implica nos sitúan en un campo polémico de intervención. No partimos desde la seguridad de quien arrastra a cuestas consignas ya resueltas. De lo que se trata es de abrir caminos empujando incógnitas que irrumpan dislocando y haciendo tambalear a su paso todas las certezas anquilosadas en torno a la figura de lo animal. El Animal, supuesta neutralidad indiferenciada disponible para ser manipulada, ya siempre resuelta. Impugnamos esa resolución amansadora: la polémica quiebra esa certeza ciega que habilita las mayores violencias.

Nos situamos frente a los animales no como quien contempla un recurso disponible, sino como frente a una mirada que nos interpela. Nos vemos situadxs ante la animalidad, vistos por la mirada animal. Y es justamente ante esa mirada que intentamos responder. Dar cuenta, con justicia, de una responsabilidad infinita e impagable. Es allí donde quisiéramos intervenir, entre esos incontables animales que nos sostienen la mirada. La animalidad no es una meta ya alcanzada. La animalidad es, incierta y urgente, un punto de partida. Animula quiere contribuir desde una perspectiva latinoamericana a la deconstrucción tanto del paradigma antropocéntrico como del paradigma zoocéntrico: somos en la comunidad de lo viviente, y es nuestra responsabilidad contribuir a que las vidas transcurran en el respeto que merecen lxs otrxs: humanxs, animales, vegetales, tierra, agua, aire.



Perspectiva latinoamericana

Desde Animula nos interesa aportar una perspectiva regional que tematice las formas concretas en las cuales el especismo y la violencia sistemática contra los animales no humanxs se revela y se construye en Latinoamérica, así como su vínculo estrecho con las culturas y cosmovisiones de nuestros pueblos. Creemos que es indispensable tener en consideración al resto de las voces que se alzan alrededor del globo, pero también nos resulta fundamental señalar la importancia de una enunciación situada que brinde herramientas específicas para intervenir activamente en las circunstancias que nos congregan. Articular un proyecto anti-especista desde Latinoamérica y Argentina tiene sus particularidades. Nuestra identidad nacional está atravesada por un fuerte contenido especista y extractivista. Así lo confirman “nuestra” historia, los modos de medir la riqueza y el bienestar, y todo nuestro simbolismo nacional. Tal vez sea ocasión, entonces, para abordar esta suerte de disociación entre nuestras condiciones materiales y nuestros modos avaros, mezquinos y –especialmente– crueles de “tratar” la diferencia, y para ofrecer una palabra antiespecista que, atenta a todo lo que cuestiona, tenga por brújula la invención de otros modos de inscripción y resistencia en el sur. Otros modos más justos, responsables frente a las distintas latitudes de lo existente.


Antiespecismo y justicia animal

Consideramos que la operación biopolítica que jerarquiza, divide y separa a la vida en “vidas que valen” y “vidas que no valen” es una operación especista, en tanto la vida que vale es asociada a la vida humana y la vida que no vale a la vida animal. Si la vida humana es considerada autónoma, soberana, libre, capaz de decidir entonces, la vida animal es vista como meramente instintiva, mecánica y calculable. Así se orienta la vida hacia fines considerados productivos, como también se justifica el sometimiento y la eliminación de la vida animal o animalizada. La militancia vegana se suele centrar en la inclusión de los animales no humanxs en la esfera humana como “sujetos de derechos” a partir de su subjetivación. Si bien esta estrategia reclama la protección de otras formas de vida, el problema es que acaba por ser una antropomorfización. A pesar de que el derecho no puede ser el horizonte último ni siquiera en el plano éticopolítico, en la precariedad del cuerpo animal persiste una demanda de reconocimiento jurídico que limite la violencia que sistemáticamente se ejerce sobre él. Lejos de sencillamente pretender un pensamiento por fuera de la subjetividad, ésta también resulta un espacio de lucha imprescindible para la cuestión de los animales en el ámbito del derecho. Así nos parece necesario comenzar a delinear nuevas perspectivas ético-políticas que no estén enfocadas en procesos de subjetivación y respeten la alteridad animal.